jueves, 23 de febrero de 2012

El inicio de la teoría de la evolución



Durante el siglo XVIII un grupo de investigadores, que fueron llamados naturalistas, consiguieron reunir una gran cantidad de información sobre la fauna y la flora en muy diversas zonas de nuestro planeta. Un problema que planteó la acumulación de tan notable volumen de información fue su organización. La clasificación de los seres vivos se realizó, en un primer momento, mediante amplias descripciones de la morfología y procedencia de los distintos individuos encontrados. Este tipo de descripciones no constituían una verdadera ayuda para conseguir clasificaciones que fueran suficientemente unívocas.

El sistema ideado y desarrollado por Linneo (1707-1778) supuso una importante mejora en la organización de la información disponible. Consistió en proponer una serie de reglas para asignar a todos los seres vivos conocidos una etiqueta de género y especie. Esta clasificación, cuya primera edición fue publicada en 1735, se llamó Sistema Naturae. Lógicamente, en ese momento, eran las propiedades morfológicas de los distintos seres vivos las que permitían asignar género y especie a un individuo concreto. Aunque no está exento de arbitrariedades, el trabajo realizado por Linneo simplificó enormemente la tarea de clasificar animales y plantas. En líneas generales, la estructura arborescente que desarrolló sigue vigente en nuestros días, a pesar de los cambios experimentados por la biología desde entonces.
Para Linneo las especies identificadas constituían grupos de seres bien diferenciados y sin ninguna relación de procedencia. El criterio de parentesco, como hemos indicado, era meramente morfológico. Esta perspectiva llamada fijista consideraba que cada una de las especies estaba creada tal y como era, y sus individuos no experimentaban cambios a lo largo del tiempo.
No obstante, la acumulación de datos proporcionados por los naturalistas, y los avances experimentados en su organización, propiciaron la adopción de otros enfoques bien diferentes al fijista. Pronto se fue abriendo paso la idea de que unas especies provenían de otras y que, por tanto, había que conseguir una clasificación que reflejara las afinidades entre los distintos seres vivos desde otras perspectivas: había que conseguir lo que se llamó una clasificación natural.
Buffon (1707-1788) puso ya en entredicho el fijismo linneano pero, propiamente, el primero en proponer una hipótesis sobre el modo en que unas especies podían provenir de otras fue el francés Jean Baptiste de Monet, caballero de Lamarck, conocido sencillamente como Lamarck (1744-1829). En su Filosofía zoológica, escrita en 1809, expuso una descripción sistemática de la evolución de los seres vivos.
Para Lamarck, las especies provienen unas de otras, de las más simples a las más complejas. Los órganos de cada especie se desarrollarían como consecuencia de la reacción y adaptación al ambiente. Los cambios por tanto serían paulatinos y se producirían a lo largo de grandes periodos de tiempo. Lamarck pensaba que el fijismo era absurdo porque los animales no hubieran podido sobrevivir, sin evolucionar, a las cambiantes condiciones climáticas que en algunos períodos de tiempo fueron muy agresivas.
La originalidad de la propuesta de Lamarck consiste en defender que los cambios se producen por medio de la adaptación al ambiente. Ciertos órganos se refuerzan con el uso que el animal hace de ellos condicionado por el ambiente y, por otra parte, otros órganos se atrofian y acaban eliminándose por el desuso. Lamarck consideraba que dichas modificaciones en los diversos órganos son trasmitidas por herencia a los descendientes. Esto último es lo que se ha llamado “herencia de los caracteres adquiridos”. En realidad la idea que Lamarck estaba defendiendo era una versión de “la función crea al órgano”. Una consecuencia importante de la propuesta lamarckiana era que la transformación de los organismos debía ser necesaria, gradual, ascendente y continua. Es decir, de los gusanos, por ejemplo, con el tiempo llegaríamos a tener otra vez hombres.
Se puede decir, por tanto, que fue Lamarck el primero en formular una hipótesis evolucionista en estricto sentido, aunque entonces se reservaba la palabra evolución al desarrollo del embrión, y su propuesta fuera denominada como transformista. A diferencia de la propuesta de Darwin, el sujeto de la evolución Lamarckiana es el individuo: es el individuo el que experimenta la transformación por uso o desuso adaptativo y dicha transformación es la que después se trasmite a su descendencia.
La propuesta de Lamarck, aunque cosechó muchas adhesiones y parecía explicar de una manera natural el aumento de complejidad y la diversidad observada en la naturaleza, también se encontró con la oposición de científicos de la talla de Cuvier (1792-1832), profesor de anatomía comparada, que empleando lo que Brentano llamó más tarde el principio teleológico [Brentano 1979: 244], dio las pautas para deducir unas formas animales a partir de otras del mismo animal. Estas pautas han sido desarrolladas después por la paleontología moderna.
Ciertamente, en los seres vivos, en particular en los animales superiores, se pueden observar ligeras modificaciones de algunos órganos como consecuencia de su uso y, sobre todo, es más fácil de constatar la atrofia de aquellos órganos que no se usan. Esto no permite afirmar que la función crea el órgano, más bien se podría decir que la funcionalidad del órgano puede verse reforzada por su uso. Lo que la ciencia ha rechazado contundentemente hasta el momento es la herencia de caracteres adquiridos. No se ha encontrado ni la evidencia experimental ni ningún mecanismo por el que los individuos puedan transmitir las supuestas mejoras adquiridas en el curso de su vida. Los principios que rigen la transformación de los caracteres individuales, que son hoy comúnmente aceptados por la ciencia, los establecieron por vez primera Darwin y Wallace. Por otra parte, los principios que rigen la trasmisión o herencia de dichos caracteres fueron establecidos en primer lugar por Mendel.

lunes, 20 de febrero de 2012

Creacionismo
El creacionismo afirma que el universo, la vida, las especies y el hombre no han llegado a existir por mecanismos naturales sino que son la obra de un creador.  El creacionismo se fundamenta en el principio científico de la causalidad y es por tanto una afirmación lógica y razonable.
El estudio de la naturaleza mediante el método científico nos proporciona un torrente inagotable de evidencias que señalan a la intervención de un Diseñador.
Vivimos en un universo compuesto de tiempo, espacio, materia y energía. La ciencia muestra que estos elementos no se originan de forma espontánea sino que requieren necesariamente la intervención de un creador. Asimismo la información genética codificada digitalmente en el genoma de los seres vivos muestra las marcas características de la acción de una mente pues sólo la mente puede generar información codificada y máquinas capaces de procesarla.
La vida no ha existido siempre en la Tierra, hubo un tiempo en el que no había seres vivos y posteriormente surgieron. Muchos hoy afirman que los seres vivos no fueron creados sino que surgieron espontáneamente a partir de la materia inerte.
El Profesor Paul Davies, renombrado evolucionista, reconoce,
"Nadie sabe cómo una mezcla de sustancias químicas inertes se organizó de forma espontánea en la primera célula viva."
Paul Davies, Centro Australiano de Astrobiología
"Born Lucky," New Scientist (vol. 179, July 12, 2003), p. 32.
Andrew Knoll, profesor de biología de la universidad de Harvard, dice:
"En realidad no sabemos cómo se originó la vida en este planeta".
Entrevista www.pbs.org/wgbh/nova/evolution/how-did-life-begin.html
¿Es posible que un ser vivo se origine espontáneamente por causas exclusivamente naturales?
Para el gran científico Luís Pasteur la generación espontánea no es más que una creencia filosófica disfrazada de ciencia. Estas son sus palabras:
"¿Puede organizarse la materia por sí misma? En otros términos, ¿pueden venir los seres al mundo sin padres, sin ascendientes? He ahí la cuestión a resolver. Es preciso decirlo: la creencia en la generación espontánea ha sido una creencia de todas las edades; universalmente aceptada en la antigüedad, muy discutida en los tiempos modernos y sobre todo en nuestros días. Es esta creencia la que vengo a combatir"
Luis Pateur, Conferencia en La Sorbona, 7 Abril 1864

Desde el inicio de la vida el hombre se ha cuestionado cual es su origen, ¿Como es que estamos aquí el día de hoy? Tan curioso como el hombre es, comenzó a hacer teorías sobre el surgimiento de la vida pero en todas surgía un pequeño problema: ¿Como pasamos de ser organismos unicelulares a ser lo que hoy conocemos como hombre? 

Y así surgieron las teorías de la evolución:

Juan Bautista Lamarck fue el primer naturalista que formuló una teoría explicativa sobre los procesos evolutivos. La expuso en su Filosofía zoológica, publicada en 1809.
Podemos resumir la concepción de Lamarck en los siguientes puntos:
  • La influencia del medio. Los cambios medioambientales provocan nuevas necesidades en los organismos.
  • Ley del uso y del desuso. Para adaptarse al medio modificado, los organismos deben modificar el grado de uso de sus órganos. Un uso continuado de un órgano produce su crecimiento (de aquí la frase: la función «crea» el órgano). Un desuso prolongado provoca su disminución.
  • Ley de los caracteres adquiridos. Las modificaciones «creadas» por los distintos grados de utilización de los órganos se transmiten hereditariamente. Esto significa que a la larga los órganos muy utilizados se desarrollarán mucho, mientras que los que no se utilicen tenderán a desaparecer.
En resumen, según Lamarck la evolución se explica por acumulación de caracteres
adquiridos en el curso de varias generaciones.



Carlos Roberto Darwin es el padre de la actual teoría de la evolución. Su teoría, expuesta en El origen de las especies (1859), se apoya en los siguientes principios:
  • Existen pequeñas variaciones entre organismos que se transmiten por herencia.
  • Los organismos deben competir entre sí por la existencia. En la naturaleza nacen más individuos de los que pueden sobrevivir.
  • La selección natural: las variaciones que se adapten mejor al medio son las que sobrevivirán y tendrán por tanto más éxito reproductivo; las que no sean ventajosas acabarán siendo eliminadas.
  • Según Darwin, la evolución biológica es gradual y se explica por acumulación selectiva de variaciones favorables a lo largo de muchísimas generaciones.
  • La teoría darwinista considera como motor de la evolución la adaptación al medio ambiente derivado del efecto combinado de la selección natural y de lasmutaciones aleatorias.



La teoría sintética (también denominada neodarwinismo) consiste fundamentalmente en un enriquecimiento del darwinismo debido a los nuevos descubrimientos de la genética . Los principales fundadores de esta teoría fueron Dobzhansky, Mayr y Simpson.
'Según la teoría sintética, los mecanismos de la evolución son los siguientes:
  • La selección natural, igual que en la teoría de Darwin.
  • Las mutaciones o cambios aleatorios en la estructura genética de los organismos.
  • La deriva genética o proceso aleatorio por el cual a lo largo de varias generaciones se modifica la estructura genética de las poblaciones.
  • El flujo genético o proceso por el cual las poblaciones se vuelven genéticamente homogéneas.'
La teoría sintética es la teoría mayoritariamente aceptada por la comunidad científica. No obstante, existen teorías alternativas, como la teoría del equilibrio puntuado deEsteban Jay Gould (teoría que concibe la evolución a saltos y no como un proceso gradual) o el neutralismo de Kimura (según el cual las variaciones son neutras desde el punto de vista de su valor adaptativo).
Como siempre estas teorías han causado polémica desde que surgieron hasta la actualidad, una de las principales teorías opuestas a estas es la teoría de la creación. El creacionismo es el nombre que han recibido el conjunto de creencias que, inspiradas por doctrinas religiosas, sostienen que el universo y todo lo creado proviene de un acto de creación por uno a varios seres divinos; cuyo acto de creación fue llevado a cabo de acuerdo con un propósito divino.


La Biblia enseña que Dios creó el universo y todo lo que en él hay. La teoría de la evolución enseña que el hombre es producto del desarrollo de formas simples de vida a formas más complejas, por azar. Tal como una máquina que se construye a sí misma. La teoría de la evolución descarta la necesidad de un Creador inteligente o un Diseñador Maestro.

Muchos han intentado dar con la fórmula de oro que explique nuestra existencia al completo; pero como pudieron notar todo se quedó en teoría pero ninguno pudo trascender a ley.