El siglo XX se puede entender, en el mundo occidental, como el intento
persistente de cuatro cosmovisiones laicas por llenar el enorme vacío de la
muerte de Dios. Así lo han visto, entre otros, Nietzsche y George Steiner. Con
el ocaso de la visión cristiana desaparecía una milenaria percepción del mundo,
y donde reina una enorme ausencia de sentido surgen necesariamente nuevos
intentos de coherencia. Así nacieron el positivismo, el marxismo, el
psicoanálisis y el evolucionismo, todos ellos con pretensión de totalidad, de
presentar un cuadro completo del hombre en el mundo. En 2009 se cumplen 200
años del nacimiento de Darwin y 150 de la publicación del libro que pone en
marcha la cosmovisión evolucionista: El
origen de las especies mediante la selección natural.

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