Darwin estaba convencido de que “el número de eslabones intemedios
entre las especies actuales y las extinguidas tuvo que haber sido
inconcebiblemente grande”. En cuyo caso, por lógica, se estarían descubriendo
constantemente fósiles de formas de transición. Pero sucede justamente lo
contrario: todo lo que descubrimos son especies bien definidas, que han
aparecido y desaparecido súbitamente, por arte de magia, no al final de una
cadena de eslabones. La ausencia de formas de transición entre las especies ya
desconcertó a Darwin: “Si las especies han descendido unas de otras mediante
una fina gradación de pasos imperceptibles, ¿por qué no vemos por todas partes
un sinfín de formas de transición? ¿Por qué no se encuentra toda la Naturaleza
en amontonada confusión, en lugar de presentar especies bien definidas?”.
Hoy, el registro fósil sigue presentando dos características
contrarias al darwinismo: el inmovilismo morfológico de las especies y su
súbita aparición y desaparición. La Cuenca Bighorn -en Wyoming, USA- contiene
una secuencia fósil inninterrumpida a lo largo de 5 millones de años. Cuando
fue descubierta, los paleontólogos supusieron que sería fácil concatenar varias
especies. Pero no encontraron ni un solo caso de transición. Además, las
especies permanecían invariables durante un período medio de 1 millón de años,
antes de desaparecer bruscamente. Por eso, si evolución significa cambio gradual de una especie a otra,
la característica más notable del registro fósil es la ausencia de evolución. Para salvar la situación, el neodarwinismo propuso una síntesis entre Darwin y Mendel. La teoría sintética hace operar a la selección natural sobre las mutaciones genéticas que se producen al azar. Hoy, después de casi un siglo de teoría sintética, parece que la última palabra la tiene la Biología molecular, que ve en las mutaciones del ADN más determinación que puro azar. La alternativa molecular abre paso, cada vez más, al concepto de programa evolutivo. Nietzsche lo intuyó a su manera, cuando escribió que "Darwin sobreestima de modo absurdo la influencia del medio ambiente, porque el factor esencial del proceso vital es precisamente el tremendo poder de crear y construir formas desde dentro".
No hay comentarios:
Publicar un comentario